Las dos epidemias de influenza aviar registradas en Yucatán, la primera entre 2022 y 2023 y la más reciente en noviembre de 2026, acumulan 2 millones 823 mil 509 aves perdidas o destinadas al sacrificio sanitario, con un impacto económico cuyo monto total aún no se ha cuantificado. La entidad fue la más afectada del país durante la primera emergencia, al concentrar el 38.6 por ciento de las pérdidas nacionales.

La magnitud del daño coloca nuevamente bajo presión a la industria avícola yucateca, una de las principales proveedoras de huevo del sureste mexicano, con una producción semanal de entre 43 y 47 millones de unidades, de las cuales hasta el 40 por ciento se comercializa fuera del estado.

Durante la epidemia de 2022, que se prolongó hasta febrero de 2023, Yucatán perdió 2 millones 597 mil 649 aves comerciales, luego de que el virus AH5N1 alcanzó 15 granjas y dos unidades de traspatio.

Los municipios afectados fueron Umán, Timucuy, Kinchil y Samahil. En este último, diez granjas registraron pérdidas de aproximadamente 1.8 millones de aves, según los reportes sanitarios.

El impacto económico de aquella emergencia fue considerable. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) estimó pérdidas nacionales por 2 mil 508 millones de pesos entre octubre de 2022 y noviembre de 2024.

En Yucatán, únicamente el huevo que dejó de producirse representó pérdidas por 129.9 millones de pesos, el monto más elevado del país en ese rubro, sin considerar otros costos derivados del sacrificio de aves, la suspensión de actividades y las medidas sanitarias.

La crisis también llegó a los consumidores. En 2022, el kilogramo de huevo alcanzó los 55 pesos y se reportó un desabasto de entre cinco y ocho por ciento.

Umán, nuevamente epicentro de la influenza aviar

Cuatro años después, el virus reapareció en una granja comercial de Umán, donde murieron inicialmente 862 gallinas y las autoridades ordenaron el sacrificio de toda la población, integrada por 225 mil 860 aves.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural confirmó el brote el pasado 5 de noviembre y estableció un cerco sanitario de diez kilómetros para evitar su propagación.

Aunque las autoridades federales aseguran que el suministro nacional de huevo y carne de ave está garantizado, el nuevo episodio revive el antecedente de una epidemia que provocó pérdidas millonarias y alteraciones en los precios de los productos avícolas.

ACOM