En Yucatán, levantarse cada mañana para ir a trabajar implica para miles de personas un desafío doble: vencer las barreras físicas de la ciudad y derribar los muros del prejuicio laboral. A pesar de estos obstáculos, 52,800 personas con discapacidad han logrado integrarse a la fuerza laboral del estado, demostrando que el talento no tiene condiciones, según revelan las últimas proyecciones del INEGI.
Esta cifra representa el 40.6% de los casi 130 mil yucatecos que viven con alguna discapacidad. Son hombres y mujeres que, contra la corriente, generan riqueza y contribuyen al crecimiento de Yucatán, aunque la mayoría sigue esperando una oportunidad real de inclusión.
La doble barrera: ser mujer y tener una discapacidad
Las estadísticas arrojan una realidad cruda: la brecha de género es abismal. Si encontrar empleo ya es difícil, para una mujer con discapacidad en Yucatán es una misión casi imposible.
Mientras que el 51.5% de los hombres en esta condición tienen un empleo (unos 31,800), apenas el 31.3% de las mujeres (cerca de 21,300) logra acceder a una actividad económica. Ellas enfrentan una discriminación multiplicada: por su género y por su condición física o intelectual.

Una ciudad que no está diseñada para todos
Para entender el reto, hay que mirar las condiciones. La discapacidad más común en el estado es la motriz: el 50% de este sector tiene dificultades para caminar o subir escaleras.
Esto significa que cualquier oficina sin rampa, cualquier transporte sin elevador o cualquier banqueta rota se convierte en un filtro laboral automático. A esto se suman quienes tienen dificultades visuales (41.7%) y auditivas (20.7%), quienes a menudo encuentran entornos de trabajo que no están adaptados para comunicarse con ellos.
Talento desperdiciado: la deuda de las empresas
A pesar del crecimiento económico de Yucatán, la inclusión sigue siendo una tarea pendiente para la iniciativa privada. Los Censos Económicos de 2024 muestran un dato revelador: en todo 2023, solo 1,879 empresas en el estado reportaron haber contratado a personas con discapacidad.
Esta cifra es mínima comparada con el universo empresarial de la entidad. El resultado es que 77,000 yucatecos con discapacidad permanecen inactivos; no porque no quieran trabajar, sino porque el sistema no les ofrece las condiciones, la accesibilidad o la confianza para hacerlo.
El camino hacia adelante
La diferencia es clara: mientras que el 68% de las personas sin discapacidad tienen empleo en México, solo 4 de cada 10 personas con discapacidad lo consiguen. Esa brecha de casi 30 puntos porcentuales representa una fuga de talento masiva.
Los especialistas coinciden: no se trata de caridad, sino de economía y derechos. Para que esa cifra de 52 mil trabajadores se duplique, Yucatán necesita incentivos fiscales reales para las empresas, capacitación laboral adaptada y, sobre todo, un cambio de mentalidad para entender que la discapacidad no es una incapacidad laboral.
ACOM









