Mérida, Yucatán, 15 de junio de 2021 (ACOM).- Morena obtuvo resultados electorales que lo hicieron “llegar hasta la cocina”, al quedar en una segunda posición estatal lo que les obliga a realizar un análisis serio y fino para balancear sus diferencias internas y enfrentar las nuevas necesidades de los electores en su papel de gobierno, consideró el maestro en antropología social, Efraín Poot Capetillo, miembro investigador del Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

“Les fue bien electoralmente, sus triunfos hicieron que se rompiera el bipartidismo que prevalecía desde los años 90. Lo más significativo es que fue sorpresivo porque algunos le daban un quinto lugar y sorpresa, gana dos diputaciones federales, alcaldías y llega al Congreso Local. Su logro es sumamente importante, gana dos posiciones que antes eran bastión tanto del PAN como del PRI y disputando el III, aunque perdió, pero fue competitivo” destacó.

Al abundar en sus análisis, el entrevistado consideró que la política pública del gobierno federal, individualmente ha ganado mucha simpatía, desde el manejo de la economía, la estrategia contra la pandemia, las obras emblemáticas, el combate a la corrupción, el huachicol, entre otros.

“Otra cosa que funcionó es la de alianzas con liderazgos intermedios de los otros partidos que fueron desplazados, los que se sintieron desplazados también fueron parte del reacomodo de las fuerzas sociales. Vimos que hubo beneficios a Morena” continuó.

Un aspecto importante que ponderó es la salida de muchas fuerzas contenidas del PRI, liderazgos que fueron desplazados, lo que generó su reacomodo, igual que la estrategia de alianzas que también funcionó en lo general.

En contra parte, dijo que en Morena se repiten prácticas que viven otros partidos políticos como son las diferencias entre la dirigencia nacional y los liderazgos locales.

“Ahí tienen que trabajar y balancear esa diferencia entre lo que opinen los miembros y los que opinan los otros. El principal reto es transparentar sus actuaciones y trabajar en su estructura para procesar este tipo de diferencia entre los militantes y fundadores que se sienten con legítimos derechos a ser tomados en cuenta y lo que necesita los electores” apuntó.

“Hace falta un diagnóstico y programas muy concretos que puedan darle perfil a Morena en Yucatán. “Yucatanizar” los programas sociales. Adaptarlo a las condiciones” sugirió.

“¿Cómo evitar que se balcanice el partido?”, se le preguntó.

“No hay peligro de balcanización. El PRI es lo que está sufriendo, no tiene el recurso para usarlo y mantener la unidad a toda costa. Morena no está en peligro de balcanización, pueden ser críticos y estar ahí. No creo que haya peligro, hay que ver qué tipo de liderazgo tienen, local, territoriales, que tanta presencia al interior van a tener o tienen el aparato gubernamental en el partido. Tienen tela de dónde cortar” opinó.