Mérida, Yucatán; 2 de agosto de 2022 (ACOM).- El gobierno federal ha manejado con mucho sigilo las cuentas sobre sus giras presidenciales que realiza cada fin de semana en distintos puntos del país. Al menos en Yucatán, ya lleva seis en lo que va del presente año, y todo lo mueve el interés de dar seguimiento a sus proyectos como el Tren Maya o hasta para enviar un mensaje visual político previo a las votaciones internas de consejeros de Morena como sucedió hace un par de días.

Para ello, AMLO usa a un reducido séquito de personal de apoyo para aparentar austeridad, pero se aloja en hoteles de lujo como el Fiesta Americana donde por noche cuesta más de 2 mil pesos la estadía, pero en el hangar de la Fuerza Aérea desayuna frijoles con plátano frito y peje lagarto con tortillas al estilo tabasqueño, asimismo utiliza combustible para los traslados de los helicópteros en los vuelos de supervisión de su obra insignia: el Tren Maya, con lo que se mueve en la Península. Esto sin tomar en cuenta los costos de los pasajes de vuelos comerciales que presume en su gestión, poco más de dos mil 500 pesos, por persona.

De acuerdo con la Revista Forbes, Andrés Manuel López Obrador, su ayudantía, equipo de comunicación social y otros acompañantes de la Presidencia, sin tomar en cuenta a los funcionarios de las secretarías que se mueven con su propio presupuesto, ha erogado en giras de fin de semana 18 millones 916 mil del 1 de diciembre del 2018 al 31 de diciembre del 2021. No se cuenta con la información de los meses de este año, en donde ha realizado más visitas al Sureste que en todos los años previos.

Los medios de comunicación del país han encontrado un “dique” o “muro” de cerrazón respecto a la información real sobre los gastos del presidente en sus giras políticas por el país, contrario a lo que presume. Y, de acuerdo con analistas políticos, conforme se acerque el proceso electoral las “giras” se intensificarán, convirtiendo sus visitas en agendas políticas. Por ahora, “placea” al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, quién hace poco también encabezó su propia visita a Yucatán para reunirse con la clase empresarial yucateca.

Su visita también olió a respaldo al proceso de elección de consejeros, tan sucia como las de antaño y tan comunes como las que México está acostumbrado: mapacheo, acarreo, soborno, etc.

Astuto como lo ha sido siempre —de la vieja escuela priísta— Andrés Manuel también intenta ocultar la información sobre los costos de sus “mañaneras”. El periódico capitalino El Economista indagó sobre los costos de la “mañanera” y la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República contestó con folio 02100000137621: “Ninguna de las conferencias de prensa celebrada en Palacio Nacional genera erogación alguna, pues se comunica que los recursos humanos forman parte de la estructura orgánica de la Oficina de la Presidencia de la República, así como el mobiliario utilizado en estas”.

Pero mintió. Ese medio nacional hizo cuentas sobre los sueldos de 18 empleados, con base en sueldos brutos que van desde los 17,010 hasta los 163,6541 pesos mensuales, como el caso de Jesús Ramírez Cuevas (su sueldo mensual), de tal modo que suman 811,517 pesos mensuales que, por lo menos en los tres años contabilizados, sumaban 29 millones 214,612 pesos. Esto sólo en sueldos. Los planes mensuales de las señales de las redes ofrecen planes mayores a los 634 mil mensuales para las transmisiones.

Si en esto miente, oculta o falsea información, la Presidencia de la República, lo hace en todos los aspectos.

Por eso es difícil de saber con exactitud cuánto es lo que el presidente AMLO y su séquito gasta en cada uno de los viajes de fin de semana, no sólo a Yucatán, sino a todo el país donde le interesa de algún modo. Pero de lo que sí hay certeza es que oculta información a los mexicanos, atentando contra el derecho a la información, torciendo el principio de transparencia.