Durante buena parte de su vida, Ricardo Gómez fue Carlos Alcántara, el niño que creció ante las cámaras mientras España atravesaba algunas de sus principales transformaciones políticas y sociales.
Ahora, el actor de la emblemática serie “Cuéntame cómo pasó”, que también se emitió en México, se colocó detrás de la cámara para dirigir “Una familia”, su primer largometraje, presentado fuera de concurso en la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Una historia nacida de la memoria personal
La película, una coproducción entre España y Perú protagonizada por Claudia Traisac, Patrick Criado, Ana Wagener y Víctor Lite, parte de elementos de la memoria personal del actor para construir una ficción sobre los vínculos familiares.
La historia se desarrolla a través de tres momentos separados en el tiempo y deja que el espectador reconstruya lo ocurrido entre cada etapa.

“Yo empecé a escribir esta historia en 2019, han pasado siete años hasta poder enseñarla ahora por primera vez, es un poco el tiempo que tarda uno en sacar adelante una primera película”, explicó Gómez durante su presentación en Valladolid.
De actor infantil a director de cine
Ricardo Gómez comenzó a trabajar en “Cuéntame cómo pasó” cuando tenía siete años y permaneció en la serie hasta 2018, convirtiéndose en uno de los rostros más reconocidos de la televisión española.
Su interés por la dirección surgió precisamente durante aquellos años.
“Yo llevo toda mi vida en un set de rodaje como actor, y recuerdo que, de adolescente, tendría 15 o 16 años, empecé como a fijarme en dónde ponían las cámaras los directores y directoras de la serie”, recordó.
Después de interpretar durante años personajes creados por otras personas, Gómez buscó una historia vinculada directamente con sus propias inquietudes.
“El cine que me gusta a mí es aquel que tiene vinculación con las personas que se ponen a hacerlo en mayor o menor medida, y yo no quería hacer una película que me fuera ajena”, afirmó.
Tres momentos y los silencios entre ellos
La estructura fue uno de los primeros elementos que definió el proyecto. Gómez eligió tres momentos de la vida de una familia y dejó fuera parte de lo ocurrido entre cada periodo.
“Me interesaba trabajar los huecos entre esas épocas”, explicó el director, quien señaló que buena parte del trabajo con el elenco consistió en imaginar qué había sucedido durante esos periodos que no aparecen directamente en pantalla.
La película juega así con los límites entre realidad y ficción, aunque Gómez evita plantearla como un relato estrictamente autobiográfico.
Rodaje en 16 mm y seis años de desarrollo
El productor Diego Betancor explicó que el proyecto necesitó seis años de desarrollo y atravesó diversas dificultades antes de llegar a la pantalla.
“Por ratos hemos pensado que no íbamos a poder levantarla, por otros que iba a ser una película minúscula”, comentó.
Con un presupuesto aproximado de dos millones de euros, el equipo decidió rodar en 16 mm, una elección estética que obligó a realizar ajustes durante la producción.
Betancor sostuvo que ese formato permitió reforzar visualmente las distintas épocas que aparecen en la película, especialmente los años noventa.
Un elenco marcado por los silencios familiares
Claudia Traisac, quien interpreta a la madre, destacó el trabajo previo realizado durante los ensayos y la transformación personal que experimentó durante el rodaje.
“A pesar de que el viaje de Clara haya sido tan duro, la calidez del equipo de rodaje ha hecho que sea un proceso verdaderamente rico para mí”, expresó.
Ana Wagener, ganadora del Goya a la mejor actriz de reparto por “La voz dormida”, explicó que su personaje, la abuela, exigió trabajar con información apenas sugerida en el guion.
“La película ha sido muy exigente. Era un guion que solo daba unas pinceladas sobre los acontecimientos y había muchas cosas implícitas”, señaló.
Por su parte, Patrick Criado recordó una visita a la prisión de Soto del Real que realizó junto con Ricardo Gómez para preparar a Enrique, el padre de la familia.
“La tristeza y la soledad que se respiran allí, así como los errores cometidos, tenían que estar contenidos en la corporalidad de Enrique”, explicó.
Con “Una familia”, Ricardo Gómez abre una nueva etapa de su carrera al pasar de una vida prácticamente entera frente a las cámaras a construir desde la dirección una historia marcada por la memoria, los silencios y las relaciones familiares.









