
Mérida, Yucatán; 10 de enero de 2018 (ACOM).- Las veladas de las canciones yucatecas quedaron atrás, y hoy día muy pocos de los trovadores yucatecos de la bella época siguen vivos, como Demetrio Alberto Burgos Herrera, mejor conocido como Beto Burgos.
Burgos Herrera tiene 66 años dedicados a la trova, gusto que nació a los 17 años de edad cuando escuchaba música por radio y repetía en su casa, junto a su ya fallecida madre. Era la época de los boleros, de los tríos los Panchos, los Ases, entre otros.
«En el año 57 empecé de forma profesional, pero yo traía un repertorio que había oído por la radio», cuenta acompañado de su guitarra y una cerveza en una cantina del centro de Mérida, como las que ahora recorre buscando el sustento diario.
Durante la charla, vuelven a su mente recuerdos de aquellos días en la Plaza Grande donde esperaban a altas horas de la noche a algún enamorado, esposo o hijo que deseaba llevar hasta algún balcón una serenata yucateca.
«Conocí a don Ermilo Padrón López, «Chispas» Padrón le decíamos; a don Manolo López, a don Manuel Díaz Massa, quien hizo la letra del Pájaro Azul», recuerda.

Beto también tuvo la oportunidad de conocer a Rómulo Rozo, el mismísimo escultor del Monumento a la Patria, de quien dijo, «escribía unos versos bonitos» que posteriormente serían musicalizados por Manolo Díaz.
Ahora Beto Burgos se gana la vida de cantina en cantina o caminando por el centro de la capital yucateca esperando algún cliente, cantando melodías como Peregrina u otras piezas que le soliciten en los diversos lugares donde asista, un estilo de vida muy diferente al que estuvo acostumbrado durante varios años, cuando trabajaba de fijo en restaurantes meridanos.
Con todo y su paulatina pérdida del oído, el trovador, de 84 años, dice que ni su avanzada edad lo hace pensar en el retiro.
A pesar de que la tecnología ha ido transformando a la sociedad, Beto piensa que la trova yucateca seguirá vigente a través de los años.
«No se pueden perder las cosas que están bien hechas, como la canción yucateca, sino que, pues, van cambiando los gustos, por las otras melodías», finalizó.


