Mérida, Yucatán; 5 de septiembre de 2017 (ACOM/Darwin Ail).- Juan May Cardeña es un técnico radiólogo y en informática, además de haber sido agricultor en Canadá y además da clases de maya de manera gratuita en su casa y en redes sociales porque su objetivo es que esta lengua prevalezca por generaciones.
Originario de Peto, relató que uno de sus grandes anhelos es que la lengua maya se conozca a nivel mundial y por eso enseña en su casa, a fin de que no se pierda y cada vez más personas la conserven como idioma materno.
Actualmente trabaja en la Secretaría de Salud y sus ganas de crecer y su dinamismo le permitieron que una doctora lo apoye para entrar a la Secretaría de Salud, donde él aprovechó para estudiar técnico radiólogo y conseguir su plaza.
Recordó que trabajó en Canadá porque su mamá sufrió una fractura en la mano y como no había dinero para llevarla a Mérida, no le quedó más remedio de buscar un trabajo bien pagado y fue que supo que en ese país ofrecían empleo de manera legal.
Dijo que él cumplía los requisitos como estar casado y tener hijos menores de 3 años y el gobierno canadiense lo apoyó con gastos para la familia.
Su vida daría un giro de manera inesperada, ya que en dos días se tenía que salir hacia Canning, Nueva Escocia, capital de Halifax, Canadá.
A Canadá iba a viajar junto con otras 8 personas, May Cardeña no creía lo que le sucedía, pues apenas semanas atrás pasaba la situación difícil por su mamá.
Juan no pasó el calvario que han sufrido miles de yucatecos por el “Sueño Americano”, en Estados Unidos. El primer problema en Canadá fue que el jefe sólo hablaba inglés y del grupo sólo él y otra persona entendían un poco.
“Allí nos dedicamos al cultivo de betabel, luego zanahorias, cebolla, cambray, brócoli, coliflor blanco, morado, amarillo y verde, además de la recolección, se lavaba, empacaba y se enviaba a los mercados locales”, relató.
Señaló que cuando terminaba la temporada de cosecha el patrón nos mandaba a otra granja para empacar las plantas de fresas en una caja de cartón encerado, esta labor si fue muy extenuante en la que al terminar solo quería llegar a la casa y dormir.
Fueron seis meses de trabajo, el contrato se terminó y no podía quedarse porque sería deportado, además los canadienses no se arriesgan porque podrían ser multados.
“La forma de vida de este lugar me encanto, para empezar no existe el racismo hay gente de todos los colores y de todos los lugares del mundo, se acostumbra cuidar a los venados y la gente del campo aunque no te conozca te abre las puertas de su casa, lo que definidamente me llamó la atención es que la mayor parte de su población son adultos mayores”, dijo.
Juntó algo de dinero y cuando regresó lo contrató el hospital comunitario. “Cuando me fui a Canadá apenas lo estaban construyendo y metí mis papeles y cuando regresé ya estaba terminado y me contrataron”.
En el hospital trabajó de chofer y “mil usos”, pero luego empezaron los despidos y salió de ese lugar.
“Gracias a la ayuda de una amiga doctora quien me brindó su apoyo incondicional entré a la Secretaría de Salud, tiempo después tuve la oportunidad de estudiar como técnico radiólogo con ese título conseguí una plaza”, explicó.
Lengua maya
Combinó sus estudios de la Preparatoria con impartir clases en una comunidad y fue así que aprendió la maya. Allí surgió la idea de enseñar este idioma, por lo que realizó un manual.
Desde aquel entonces da cursos de maya en muchas comunidades y “en mi casa lo hago prácticamente de manera gratuita”.
“Primero realicé un pequeño manual unificando temas de diversas instituciones que igual que yo pretendían enseñar la lengua maya, pero no pare, seguí avanzando hasta ahora que estoy realizando mis cursos interactivos para las computadoras, teléfonos con sistema Android y para internet, de todas las puertas que he tocado para realizarlo he notado que los extranjeros tienen más interés que los propios mexicanos”, agregó.
También quiere editar un libro en maya y un diccionario de palabras o frases más usadas por la gente de la península.
“Es muy lamentable saber que los extranjeros tienen más interés en apoyar, los propios mexicanos te ponen muchas barreras”, lamentó.
Para finalizar dijo que de consolidar su proyecto “habré que he colaborado por la conservación del idioma de mis ancestros mayas”.


