Mérida, Yucatán; 29 de mayo de 2021.- El herpes labial es una enfermedad causada por un virus contagioso llamado herpes simple, que afecta principalmente la cavidad bucal, pero que puede llegar a contagiarse a otras partes del cuerpo; por ello el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) otorga orientación para evitar complicaciones ante estos casos; así como algunas recomendaciones básicas para controlar esta enfermedad en sus etapas más tempranas. 

El herpes labial se caracteriza por presentar pequeñas ampollas llenas de líquido sobre los labios, a lo largo de ellos; incluso pueden registrarse alrededor de la nariz, mejillas o dentro de la boca. Finalmente las ampollas se rompen y forma una costra que puede durar varios días; por lo general, suele quitarse en dos o tres semanas sin dejar cicatriz.

Los primeros síntomas pueden ser: sensación de hormigueo y picazón aproximadamente un día antes de la erupción de las ampollas. Cuando la aparición de estos brotes es recurrente se sugiere una valoración médica, ya que, según el tipo de caso; es posible que se receten píldoras o cremas antivirales, las cuales pueden ayudar a que las lesiones sanen más rápidamente, se reduzca la frecuencia, la duración y la gravedad de futuros brotes.  

Esta enfermedad es fácilmente transmisible por el contacto al besarse o tocarse. La primera vez que se contagia un herpes labial, los síntomas anteriormente señalados pueden aparecer 20 días después de haber estado expuesto al virus.   

Esta enfermedad puede llegar a contagiarse a otras partes del cuerpo como lo son los dedos, ojos y ciertas zonas de la piel. Sobre todo en el caso de personas con sistema inmune débil y/o que presentan VIH/SIDA, dermatitis atópica, quienes se tratan con quimioterapia o consumen medicamentos contra el rechazo para trasplantes de órganos.  

Como recomendación para evitar la propagación del virus, debe evitarse tocarse o rascarse la zona afectada y en caso de hacerlo, lavarse correctamente las manos. Se debe evitar compartir objetos personales tales como cepillos de dientes, toallas, pañuelos, productos para labios o cualquier otro artículo que este en contacto con la boca o el área afectada, así como evitar muestras de afecto físico piel a piel con otros, incluyendo relaciones sexuales y deportes de contacto.