Mérida, Yucatán; 8 de junio de 2021.- El lunes por la mañana me levanté muy temprano y mientras me hacía un café muy cargado, escuché en el noticiero algunas opiniones en torno a las elecciones del pasado domingo. La ida a la oficina fue similar; las estaciones de radio eran el reflejo de un proceso en el cual mediáticamente pareciera que hubo una gran asistencia a las urnas. La verdad es que no fue así, en estos comicios la participación fue inferior que en las elecciones intermedias del 2015. ¿Los factores? Pueden ser muchos, desde las casillas que no abrieron temprano y la apatía ciudadana por los asuntos públicos, hasta el miedo a contraer coronavirus por las aglomeraciones de gente.

Me parece que resulta indispensable hacer una serie de reflexiones sin caer en predisposiciones por los grandes medios de comunicación y nuestro entorno. Frases como “Morena no obtuvo la mayoría absoluta”, es un gran ejemplo de ello. Nunca la ha tenido, y la mayoría “calificada” ―a lo que en realidad se refieren― sólo lo han logrado con las alianzas con partidos afines e inclusive opositores. Lo que sí, es que la aplanadora no avanzó como se podría esperar.

En el caso de Yucatán, el congreso local estará conformado por mayoría panista, quien prácticamente ganó todos los espacios de representación popular en la ciudad y el interior del estado. Por su parte Morena escaló un peldaño y desplazo al PRI a un tercer puesto como fuerza política. En el caso de las alcaldías las más importantes “políticamente” fueron para el PAN, algunas arrebatadas por Morena y otras mantenidas por el PRI. La tendencia fue casi una foto copia en toda la entidad.

De igual manera en la capital resultó lo que se esperaba, Renán Barrera ganaría cómodamente y hoy sabemos que fue prácticamente un 2 a 1. Lo que sí hay que destacar, es que Morena estuvo muy, pero muy cerca del PRI que abanderó Jorge Carlos Ramírez Marín. Si alguien me preguntará quien ganó más, le contestaría depende. El PAN definitivamente fue el caballo ganador, pero Morena sentó un camino bastante importante para el 2024. La oposición deberá prestar atención y dar buenos resultados desde ahora, no es un aviso menor.

Esta elección no se caracterizó por el razonamiento de las propuestas. Creo que la decisión estuvo enfocada más bien a dos elementos que valdría la pena mencionar. Por un lado, el “voto útil”, el cual desde la óptica yucateca fue apostada al panismo; mientras que, por otro lado, el “voto masivo” a MORENA sin importar quién, cómo y dónde. Esto dejó una clara tendencia en los resultados que obtuvimos desde las primeras horas de la noche en el Programa de Resultados Preliminares (PREP).

Finalmente, se me ocurre que sería bueno que los asesores políticos entiendan que construir una candidatura basada en una persona que no es real, ya no funciona y no convence. Además de costoso y poco empático con una realidad en la que predomina la necesidad, nos recuerda a los ciudadanos lo que ya no queremos. Más realidad y menos ciencia ficción.

Mtro. Wilbert Salvador Solís Concha

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