PLANTACCIÓN

Por: Víctor Hugo Lizama Morales

Seguimos en medio de esta pandemia y con cambios de temperatura que nos afectan las vías respiratorias. Siempre los médicos han opinado que es mejor la medicina preventiva que tener que curar a las personas.

Debido a esta idea decidimos hablar un poco de un remedio herbolario ancestral de origen sudamericano, la uña de gato peruana. Esta planta es una de aquellas que tiene múltiples propiedades: recomendada para mejorar el aparato digestivo, benéfico para regular el ciclo menstrual, combate las infecciones provocadas por virus y para cuando nos sentimos débiles nos ayuda a recuperarnos.

También estimula y refuerza la función de nuestro sistema inmunológico, que es una de nuestras principales preocupaciones en esta época de coronavirus.

Uncaria tomentosa es el nombre científico de esta especie, también es conocida por los nombres como: uña de gato, garabato, paraguayo, uña de gavilán, garabato amarillo y garabato casha.

La uña de gato fue conocida y utilizada por los yáneshas y asháninkas de la selva central del Perú para la cura de enfermedades comunes, se sabe que su uso como planta medicinal fuera del ámbito indígena es reciente, remontándose a escasos 30 o 40 años.

La historia de su descubrimiento científico data de 1830, año en que fuera descrita por primera vez como especie. Sin embargo, no fue hasta los años 50 cuando el naturalista alemán Arturo Brell llevó a cabo los primeros estudios sistemáticos de la especie a partir de plantas recolectadas en la selva central peruana.

El descubrimiento científico de la uña de gato como planta medicinal y su posterior difusión en todo el mundo como «planta curatodo» se inicia más tarde. Mordedura de serpientes (uso tópico), cólicos biliares, inflamación de la próstata, enfermedades venéreas, planta anticancerígena.

Presenta una importante característica, y es que no irrita la mucosa gástrica, por lo que puede ser usada por pacientes con gastritis que no toleran ningún otro tipo de tratamiento, pudiendo además usarla a dosis elevadas y por tiempo prolongado sin ningún riesgo. Mi correo es: victorhugo.moringa@gmail.com

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