La semilla del emblemático árbol de «Ramón», conocida como la nuez maya, ha sido fundamental en la alimentación del pueblo maya, especialmente durante épocas de sequía, según antiguos manuscritos mayas. Esta semilla es una fuente rica en nutrientes como fibra, calcio, potasio, ácido fólico, hierro, zinc, proteínas y vitamina B. Tradicionalmente, se usaba para hacer tortillas, y en la actualidad, su consumo está resurgiendo como un alimento nutritivo para los humanos.
La semilla de ramón ofrece numerosos beneficios: es alta en fibra, potasio, magnesio, calcio y antioxidantes, y carece de ácidos, lo que la hace ideal para tratar afecciones como la artritis, el asma y la osteoporosis, según curanderos mayas. Su perfil nutricional la coloca por encima de alimentos comerciales como el maíz, el trigo y el arroz, ya que contiene mayores niveles de proteína, calcio, vitamina C, ácido fólico, zinc, hierro, vitaminas B6, E y B2, y triptófano, un aminoácido que calma el estrés, la ansiedad y la depresión.

Las semillas de ramón son comparables a las nueces en su alto contenido de antioxidantes y aportan el doble de calcio que el maíz, la quinoa y la avena. Son especialmente recomendadas para casos de insomnio y son beneficiosas para mujeres lactantes debido a sus propiedades nutritivas, que superan a las del maíz en fibra y proteína. Además, contienen grasas saludables y aminoácidos esenciales. Se sugiere consumir al menos 2 cápsulas en la mañana y 2 en la noche.
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