Fotografías de la persona fallecida o del lugar, detalles sobre el método utilizado, explicaciones simplistas sobre las causas y expresiones que juzguen a quien se quitó la vida son elementos que los medios de comunicación deben evitar al informar sobre suicidio, advirtió Marilú Ancona Rosas, presidenta de la Asociación Yucateca de Suicidología A.C.
La especialista sostuvo que informar sobre estos casos implica una responsabilidad adicional para periodistas y medios: una cobertura puede contribuir a la prevención, pero también generar efectos negativos cuando se privilegia el impacto, el morbo o los clics sobre el tratamiento de un problema de salud pública.

¿Qué no debe publicarse sobre un suicidio?
Una de las principales recomendaciones es no describir el método utilizado ni ofrecer detalles específicos de cómo ocurrió la muerte. Ancona Rosas explicó que investigaciones han relacionado la difusión de este tipo de información con el denominado “efecto Werther”, asociado con conductas de imitación.
También recomendó evitar fotografías del cuerpo, de la vivienda o imágenes que permitan identificar innecesariamente a familiares, así como convertir el lugar de los hechos en el centro de la cobertura.
“No buscar vender una noticia con una foto”, señaló al advertir que este tratamiento puede revictimizar a quienes enfrentan el duelo.
Tampoco debe atribuirse el suicidio a una sola causa, con explicaciones como una ruptura sentimental, problemas económicos o depresión. Ancona Rosas enfatizó que se trata de un fenómeno multifactorial y complejo, en el que pueden intervenir factores emocionales, psicológicos, familiares, laborales, económicos, escolares, sociales y de acceso a servicios de salud.
La cobertura debe evitar además calificativos que presenten a la persona como “valiente” o “cobarde”, expresiones burlonas, juicios morales y cualquier tratamiento sensacionalista.
¿Qué sí debe contener una nota?
Frente al llamado “efecto Werther”, Ancona Rosas destacó el efecto Papageno, que consiste en comunicar alternativas, esperanza y posibilidades de atención.
Por ello, una nota debe explicar que el suicidio constituye un problema de salud pública, señalar que existen alternativas de atención e incorporar información sobre dónde solicitar ayuda. La especialista planteó además sacar estos casos de la lógica tradicional de la “nota roja” y abordarlos desde una perspectiva de salud y prevención.

Yucatán necesita ley, recursos y un observatorio
La presidenta de la asociación señaló que continúa pendiente una ley específica para la prevención, atención y posvención de la conducta suicida, propuesta que ha sido impulsada por la organización, pero que aún no ha sido presentada.
Recordó que el pasado jueves 24 de septiembre se presentó ante el Congreso del Estado una iniciativa de reforma a la Ley de Salud Mental, en la que se incorporan algunas propuestas relacionadas con la prevención y posvención del suicidio. Sin embargo, consideró que Yucatán requiere una legislación específica para atender esta problemática y que una reforma resulta insuficiente ante su complejidad.
La asociación reconoció el esfuerzo por abrir el camino hacia un cambio en la atención de la conducta suicida; no obstante, sostuvo que, por la naturaleza y dimensión de la problemática, es necesario avanzar hacia una ley específica que establezca de manera integral las acciones de prevención, atención y posvención.
Más capacitación
Entre sus objetivos estaría capacitar a médicos y personal de enfermería de primer nivel para detectar riesgo suicida, fortalecer la atención y establecer acciones de posvención dirigidas a familiares después de una muerte.
A ello se suma, dijo, la insuficiencia de psicólogos y psiquiatras en las instituciones públicas y la falta de recursos para ampliar la atención.
Ancona Rosas consideró igualmente indispensable crear un observatorio sobre suicidio que permita identificar dónde se concentran los casos, conocer las características de cada comunidad y diseñar intervenciones específicas en municipios y comisarías.
También planteó incorporar primeros auxilios psicológicos para las familias inmediatamente después de una muerte, incluso mediante personal capacitado que acompañe las diligencias de las autoridades.
El mensaje, sostuvo, es que la prevención no debe limitarse a campañas durante septiembre: requiere información responsable, presupuesto, atención profesional y políticas públicas permanentes durante todo el año.
ACOM








