Mérida, Yucatán; 20 de mayo de 2021 (ACOM).- La acumulación de tristeza y depresión, propiciadas por la llegada de la pandemia del COVID-19, es un riesgo latente para las personas en Yucatán.

Según el psicoterapeuta y activista social, Víctor Chan Martín, la pérdida de seres queridos, la falta de ingresos y otras situaciones originadas por este problema de salud generaron una serie de afectaciones emocionales en la sociedad, las cuales pocas veces pudieron liberarse, acrecentando el riesgo de que, al final, se conviertan en conductas o estados de ánimo que podrían causar estragos severos a las personas.

«Yo hago una proyección personal que, a fines de año, va a haber un disparo enorme de conductas nocivas para el ser humano porque la gente, en un año, ha contenido llanto, ha contenido enojo, mucha gente perdió el trabajo», externó.

Según informes oficiales, los casos de depresión, violencia familiar, alcoholismo y desempleo han sido una constante durante la contingencia sanitaria.

Estas situaciones, orillaron a muchas personas a enfrentar situaciones emocionales difíciles que pocas veces fueron atendidas mediante algún tipo de apoyo especializado. Al agravarse, estos daños podrían volverse enfermedades o padecimientos reales.

«Mucha gente se enferma de gastritis, colitis y dolores en el cuerpo por un tema emocional. Entonces, si no atendemos esta parte de la salud mental y emocional, nuestro cuerpo va a empezar a afectarse», apuntó.

La principal recomendación es efectuar actividades ocupacionales o recreativas, una vez que se generó la apertura social, de modo que quien tenga algún conflicto emocional o de tristeza, tenga un momento para liberarse para no enfrentar daños en poco tiempo.

También es imperante organizar actividades seguras y que conlleven el respeto de los protocolos de salubridad que eviten algún posible contagio de coronavirus.