Mérida, Yucatán; 22 de septiembre de 2017 (ACOM).- A las seis y 56 minutos de la mañana de este viernes 22 de septiembre, el Sol cumplió con cubrir el edificio principal llamado la Casa de las Siete Muñecas, lo que marca el tiempo del equinoccio de otoño, en la milenaria ciudad maya de Dzibilchaltún.
Un poco más de cien personas acudieron esta madrugada a la tradicional ceremonia el equinoccio, que marca la finalización del estío e inicia el ciclo otoñal.
Turistas, muchos de ellos venidos desde la ciudad de Cancún, en su gran mayoría jóvenes estudiantes, otros tantos turistas extranjeros, principalmente chinos, fueron quienes disfrutaron de este singular espectáculo que maravilla por la precisión matemática y astronómica con la que fue diseñado y ubicado para registrar estos fenómenos naturales.

Dzibilchaltún, edificada entre los años 600 y 1000 de nuestra era y cuyo nombre en maya significa «donde hay estructuras sobre piedras planas», mantiene inalterable su presencia y calidad arquitectónica, lo que permite que este tipo de fenómenos pueda observarse, al igual que otros más que con el tiempo se han ido descubriendo, cómo son los solsticios y los registros tiempo en los edificios y basamentos.
El imponente sacbé que precede a las construcciones y el proceso de reconstrucción que los investigadores llevan al cabo en este centro ceremonial maya, apuntan a establecer que aún hay muchas más aportaciones que se podrán conocer sobre el desarrollo y seguimiento que la milenaria cultura maya logró y pudo observar a través del tiempo.
El fenómeno del equinoccio de otoño, menos publicitado o mediatizado que el evento de primavera, que reúne hasta dos mil personas, mantiene la verdadera conciencia, espiritualidad y el halo místico que se ha forjado con el tiempo, mucho más a través de leyendas urbanas que sin ser ciertas, aportan interés y nuevas expectativas para el conocimiento y seguimiento de estos eventos que repiten en estos sitios desde hace mil años.

Ilan Vit Suzan, director responsable de la zona arqueológica del Centro INAH-Yucatán, señaló que al igual que otros tiempos, este centro ceremonial maya tiene una presencia especial con este fenómeno que a través del tiempo ha permitido conocer muchas más condiciones sobre la importancia que dedicaron sus constructores, ya que en pocos sitios como en éste se puede observar esta capacidad constructora en base a mediciones y tiempos para su desarrollo.


