La denuncia contra la supuesta “Financiera Espadas” creció en Tixkokob con la aparición de más personas que aseguran haber entregado dinero bajo la promesa de recibir altos rendimientos y que ahora enfrentan dificultades para recuperar su capital. Los testimonios recabados señalan principalmente a Iván Rafael Espadas Báez y refieren cantidades que, en conjunto, superan los 16 millones de pesos.

Ofrecían rendimientos de hasta 8% mensual

De acuerdo con los testimonios proporcionados, el esquema consistía en recibir capital con la promesa de generar rendimientos que, en algunos casos, habrían llegado al 8% mensual. Algunos afectados aseguran que entregaron su dinero desde hace aproximadamente tres años, atraídos por los intereses ofrecidos y por relaciones personales o de confianza.

Entre los montos reclamados o pendientes figuran un millón de pesos de Carlos Bastarrachea Lara, exfuncionario de finanzas del Ayuntamiento de Mérida y exalcalde de Tixkokob; entre 800 mil y 900 mil pesos de Manolo Lara Ríos; 800 mil de Fredy Cortés; un millón de Wilberth Concha; 900 mil de Maritere Concha; 55 mil de Marcos Ancona; 130 mil de Tomás Balam Mex; 400 mil de Efrén Quijano; 50 mil de Edgardo Yam y 400 mil de Carlos Concha.

A ellos se agregan Fabián Rivera, con nueve millones de pesos, y Lorena Rivera, con 1.5 millones. José Yam habría entregado inicialmente 200 mil pesos y recuperado 150 mil, por lo que mantiene pendientes 50 mil pesos. Las cantidades corresponden a versiones de los propios afectados y, hasta ahora, no existe una resolución judicial que determine responsabilidades.

Surgen más afectados por presunta “Financiera Espadas” en Tixkokob

Denuncia inicial abrió la puerta a nuevos testimonios

El caso comenzó a adquirir dimensión pública después de que Reporteros Hoy documentara el pasado 11 de septiembre la denuncia de un inversionista que había entregado 1.5 millones de pesos y logró recuperar un millón, pero reclamaba 500 mil pesos de capital, además de rendimientos. Ese denunciante señaló a Irma Espadas Báez, Guillermo Vicente Mendoza Mena e Iván Espadas Báez como las personas con quienes mantuvo relación durante la operación.

Tras hacerse público ese caso, otras personas comenzaron a reportar experiencias similares. Incluso, una mujer identificada como Magui Ancona Capetillo habría recibido recientemente una propuesta para entregar dos millones de pesos, pero decidió no concretarla después de conocer los reclamos existentes.

Afectados rechazan pagos de mil pesos mensuales

Uno de los puntos coincidentes entre los testimonios es la dificultad para recuperar el capital. Afectados aseguran que, al solicitar la devolución de su dinero, Iván Espadas habría argumentado falta de liquidez y propuesto, en algunos casos, realizar abonos mensuales de mil pesos. La misma modalidad ya había sido denunciada en el primer caso difundido públicamente.

Los denunciantes cuestionan cómo fueron utilizados los recursos recibidos y sostienen que, pese a las dificultades para devolver inversiones, continuarían realizándose operaciones privadas de préstamo con intereses.

Piden intervención de autoridades financieras

Los afectados consideran necesario que intervengan las autoridades estatales y federales, como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), para determinar la naturaleza jurídica de las operaciones, establecer si existió captación irregular de recursos y conocer si la denominada “Financiera Espadas” cuenta con las autorizaciones correspondientes para realizar actividades financieras.

Algunos de los afectados reconocen que hasta ahora han privilegiado negociaciones particulares para recuperar su dinero y que otros evitarían denunciar por temor a reconocer públicamente que fueron engañados. Sin embargo, conforme aparecen nuevos testimonios y aumenta el monto reclamado, crece también la exigencia de que las autoridades investiguen el caso y determinen si existen elementos para proceder administrativa o penalmente.

Los afectados señalan que Iván Espadas vive en un predio de la colonia San Jerónimo, en Tixkokob, con apariencia de rancho, acceso pedregoso y sin barda. Aseguran que ante los reclamos argumenta no tener dinero, vehículo ni propiedades —incluso afirma que el terreno es ejidal—, una aparente precariedad que, según las víctimas, contrasta con los millones de pesos que habría recibido y que ahora no puede devolver. La única persona que se “da la gran vida” es su hija, quien presume en sus redes sociales viajes a la Rivera Maya.

ACOM